Rubio vuelve a llamar a Cuba “Estado fallido”; Trump apuesta por un acuerdo
Estados Unidos endurece su discurso contra Cuba, pero abre la puerta al diálogo.
El secretario de Estado advirtió que Washington no permitirá que Cuba sirva como base de operaciones contra Estados Unidos. Trump considera posible alcanzar un acuerdo con La Habana.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a calificar a Cuba como un “Estado fallido” y sostuvo que la isla representa una amenaza para la seguridad estadounidense.
Rubio realizó estas declaraciones el lunes 28 de septiembre de 2026, durante una entrevista con Fox News. Además, aseguró que el Gobierno de Donald Trump no permitirá que territorio cubano sea utilizado como base de operaciones contra Estados Unidos.
“Mientras Trump sea presidente, nunca permitiremos que Cuba se convierta en una base de operaciones contra Estados Unidos”, manifestó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Rubio vuelve a decir que Cuba es un “Estado fallido”
No es la primera vez que Marco Rubio utiliza esa expresión. En abril y mayo ya había descrito a Cuba como un Estado fallido ubicado a pocos kilómetros de Estados Unidos y como un territorio utilizado por adversarios internacionales de Washington.
El secretario de Estado ha cuestionado la situación económica y política de la isla, así como sus relaciones con China y Rusia. También ha insistido en que el Gobierno estadounidense mantendrá la presión sobre las autoridades cubanas.
Trump confía en alcanzar un acuerdo con Cuba
El presidente Donald Trump también calificó a Cuba como un Estado fallido durante su intervención del 23 de septiembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Sin embargo, tres días después, Trump aseguró que confía en alcanzar un acuerdo con La Habana y consideró que probablemente no será necesaria una operación militar.
“Queremos ayudar a Cuba. Queremos abrir”, expresó el mandatario al responder una pregunta sobre una eventual intervención estadounidense.
Hasta el momento, Washington no ha anunciado una operación militar contra la isla.
La tensión entre Washington y La Habana aumenta
Las declaraciones se producen en medio de una política de máxima presión de Estados Unidos, que incluye sanciones y restricciones sobre el suministro de petróleo hacia Cuba.
La isla atraviesa una crisis marcada por la escasez de combustible, los apagones y el deterioro de su economía. Mientras tanto, el Gobierno cubano mantiene sus críticas al embargo estadounidense, aunque ha expresado su disposición a dialogar.
Washington combina así un discurso de presión con la posibilidad de negociar. Por ahora, ninguno de los dos gobiernos ha informado sobre un acuerdo concreto o el inicio de conversaciones formales.




