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Unidad Popular y el correísmo dejan atrás sus diferencias y avanzan en un frente por Quito y Pichincha

Dos meses después de descartar públicamente una alianza con la Revolución Ciudadana (RC), Unidad Popular (UP) cambió de posición y avanza en un acuerdo electoral que podría llevar al correísmo a competir por la Alcaldía de Quito y la Prefectura de Pichincha mediante organizaciones políticas habilitadas.

Las conversaciones involucran a Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE), el movimiento provincial Todos, lista 70, y dirigentes de la Revolución Ciudadana.

El entendimiento se produce en medio de la suspensión que impide a RC utilizar su propio casillero electoral y a menos de dos semanas del cierre de la inscripción de candidaturas para los comicios del 29 de noviembre.

Pabel Muñoz y Alexandro Tonello, las cartas del correísmo

La presidenta de la Revolución Ciudadana, Gabriela Rivadeneira, anunció el 4 de agosto que Pabel Muñoz buscará la reelección como alcalde de Quito, mientras que el actual viceprefecto Alexandro Tonello será la apuesta para disputar la Prefectura de Pichincha.

La intención es que estas candidaturas puedan participar mediante el acuerdo con organizaciones habilitadas electoralmente.

Sin embargo, no todos los actores han dado por terminado el proceso.

Elsa Guerra, vicepresidenta del Partido Socialista, señaló el 5 de agosto que las organizaciones todavía estaban definiendo cómo distribuir las candidaturas y espacios entre el PSE, Unidad Popular y Todos.

Por esa razón, el anuncio político de los nombres no debe confundirse todavía con la inscripción y posterior calificación definitiva de las candidaturas por parte de las autoridades electorales.

Unidad Popular tendría que retirar a sus propios aspirantes

El entendimiento supone también movimientos dentro de Unidad Popular.

La organización había definido mediante sus elecciones internas a Cristina Cachaguay como precandidata a la Alcaldía de Quito y a Nelson Erazo como aspirante a la Prefectura de Pichincha.

Erazo manifestó el 3 de agosto que estaría dispuesto a hacerse a un lado para facilitar una candidatura unitaria.

El dirigente nacional de UP, Geovanni Atarihuana, también confirmó los diálogos y sostuvo que las conversaciones buscan construir una alternativa conjunta para Quito y Pichincha.

El eventual acuerdo, por tanto, no consiste simplemente en sumar organizaciones: obliga a redistribuir candidaturas que esas agrupaciones ya habían definido internamente.

De adversarios políticos a un acuerdo electoral

El acercamiento resulta especialmente significativo por la historia entre Unidad Popular —antes Movimiento Popular Democrático (MPD)— y el correísmo.

Las dos fuerzas mantuvieron fuertes enfrentamientos políticos durante los gobiernos de Rafael Correa. Unidad Popular fue crítica del manejo gubernamental de las protestas sociales y de varias políticas del régimen.

La distancia llegó también al terreno electoral.

En la segunda vuelta presidencial de 2017, UP decidió respaldar a Guillermo Lasso frente a Lenín Moreno, candidato de Alianza PAIS.

Y la ruptura seguía vigente hasta hace apenas dos meses.

El 4 de junio de 2026, después de recuperar la posibilidad de participar en las elecciones, Atarihuana fue categórico al descartar un entendimiento electoral con el correísmo.

“La RC no está en nuestro proyecto electoral”, afirmó entonces.

Ese escenario cambió en agosto.

Atarihuana reconoce que las diferencias con el correísmo permanecen, pero ahora plantea priorizar coincidencias para las elecciones de Quito y Pichincha.

La suspensión de RC cambió el tablero

Detrás del nuevo escenario existe también una necesidad electoral concreta.

La Revolución Ciudadana está suspendida temporalmente y no puede presentar las candidaturas bajo su propio casillero. Posteriormente, dirigentes correístas buscaron participar mediante el movimiento Amigo, lista 16, pero esa organización también quedó suspendida.

Esto obligó a RC a buscar acuerdos con otras organizaciones habilitadas en diferentes territorios del país.

En el caso del Partido Socialista, su vicepresidenta Elsa Guerra señaló que el apoyo al correísmo sería parcial y podría abarcar alrededor de seis provincias, sin que eso signifique necesariamente una alianza nacional uniforme.

El reloj electoral ya corre

El tiempo para definir estos acuerdos es limitado.

El Consejo Nacional Electoral estableció oficialmente que las organizaciones políticas pueden registrar sus candidaturas desde el 2 hasta las 18:00 del 17 de agosto de 2026.

Las elecciones se realizarán el domingo 29 de noviembre de 2026.

Hasta que culmine la inscripción y posterior calificación de candidaturas, existe una diferencia entre los nombres anunciados políticamente y aquellos que finalmente aparecerán en la papeleta.

En Pichincha, sin embargo, el movimiento del tablero ya es evidente: organizaciones que hasta hace pocas semanas descartaban competir junto al correísmo ahora negocian una fórmula común para disputar dos de los cargos políticos más importantes de la provincia.

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