Ecuador

Escopolamina en Quito: 29 desapariciones en siete meses

Entre enero y julio de 2026 se registraron 60 casos en Ecuador. Quito reportó 29 y todas las personas fueron localizadas con vida.

Quito registró 29 de las 60 desapariciones involuntarias vinculadas a escopolamina reportadas en Ecuador entre enero y julio de 2026. La cifra representa el 48,3 % del total nacional y ubica a la capital como la ciudad con más casos.

Las 29 personas reportadas en Quito fueron localizadas con vida. A escala nacional, 59 de las 60 víctimas fueron encontradas. Guayas registró 19 casos; Chimborazo, cuatro; Santo Domingo de los Tsáchilas, tres; y Cotopaxi, dos.

Hombres jóvenes, las principales víctimas

En Quito, 28 de las 29 víctimas fueron hombres, equivalente al 96,5 %. El grupo de 18 a 29 años concentró el 51,7 % de los casos. La mediana de edad fue de 28 años y el promedio llegó a 33.

El distrito Eugenio Espejo acumuló 11 reportes, principalmente en los circuitos Universitario, Iñaquito y La Mariscal. También hubo casos en Los Chillos, con cinco; La Delicia, con cuatro; y Tumbaco, con tres.

Los miércoles, viernes y sábados registraron la mayor frecuencia, con seis incidentes en cada jornada.

La sustancia suele ocultarse en bebidas o alimentos

La escopolamina, conocida como burundanga, puede provocar somnolencia, confusión, desorientación y pérdida de conciencia. La principal modalidad descrita consiste en administrarla por vía digestiva, oculta en bebidas, caramelos o alimentos.

Hugo Navarrete, experto de la PUCE, explicó que el contacto con papeles o tarjetas impregnadas difícilmente produciría efectos graves. En algunos casos también podrían utilizarse combinaciones con sedantes o ansiolíticos.

Después de someter a las víctimas, los responsables sustraen dinero, celulares, computadoras y otras pertenencias. Algunas personas son abandonadas y aparecen desorientadas o deambulando.

La denuncia tardía dificulta comprobar la intoxicación

El 58,6 % de las denuncias en Quito se presentó entre 24 y 48 horas después del hecho. Para entonces, el rastro de la sustancia puede haber desaparecido del organismo, lo que dificulta confirmar la intoxicación.

Además de los efectos físicos, las víctimas pueden desarrollar estrés postraumático, temor y dificultades familiares o sociales durante periodos prolongados. Los especialistas recomiendan atención médica inmediata y acompañamiento psicológico profesional.

Uno de los casos mencionados corresponde a Pablo David Llanes, de 29 años, quien desapareció el 29 de julio en Quito. Fue localizado dos días después en Baños, desorientado y descalzo, tras perder sus pertenencias y retirar dinero de un cajero.

Los expertos también recomiendan evitar la culpabilización de las víctimas y reforzar los controles en establecimientos nocturnos y espacios públicos.

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