Ecuador

Noboa pone a los “capos invisibles” en la mira: ¿quiénes son y cómo operan?

Noboa pone a los “capos invisibles” en la mira: ¿quiénes son y cómo operan?

El Gobierno apunta a quienes lavan dinero, administran empresas y financian a las bandas sin participar directamente en la violencia de las calles.

El presidente Daniel Noboa aseguró que la estrategia de seguridad de su Gobierno busca desarticular el segundo nivel de las organizaciones criminales: los denominados “capos invisibles”.

El mandatario se refirió a estas estructuras durante el conversatorio Leading in a Changing World, organizado por Goals House el 21 de septiembre de 2026 en Nueva York.

“Cuando atacamos ese segundo nivel, cortamos el flujo de recursos. El dinero necesario para aterrorizar a nuestros barrios deja de circular y podemos incautarlo”, afirmó Noboa.

¿Quiénes son los “capos invisibles”?

A diferencia de los jefes de bandas que exhiben armas, vehículos y poder territorial, los “capos invisibles” mantienen un perfil bajo y se concentran en administrar el dinero de las actividades ilícitas.

Estas personas pueden controlar empresas, financiar operaciones, movilizar cargamentos y lavar las ganancias del narcotráfico sin participar directamente en asesinatos o enfrentamientos territoriales.

Su estructura se apoya principalmente en cuatro mecanismos:

  • Empresas de fachada y negocios legalmente constituidos.
  • Testaferros y operaciones comerciales aparentemente legítimas.
  • Transferencias internacionales, criptomonedas y otros instrumentos financieros.
  • Contactos con funcionarios, abogados y operadores que facilitan protección o información.

De esta manera, el dinero procedente del narcotráfico puede ingresar a sectores como el transporte, la construcción, la exportación, la agricultura, el mercado inmobiliario y el alquiler de vehículos.

Operativo en Mocolí revela el perfil financiero

Un ejemplo reciente ocurrió durante el operativo desarrollado el 24 de septiembre en Guayas, Los Ríos y El Oro contra una estructura vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La intervención contó con la participación de la Policía Nacional, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y personal del Comando Sur. Las autoridades informaron sobre la captura de decenas de personas investigadas por delincuencia organizada.

Entre los detenidos consta un hombre conocido como alias Gran Jefe, ubicado en una urbanización de Isla Mocolí, en Samborondón.

Información de inteligencia citada por Ecuavisa lo identifica como parte del brazo operativo de Wilder Sánchez Farfán, alias Gato Farfán. Además, figuraba como accionista de al menos diez empresas.

La Fiscalía ubicó a alias Gran Jefe en la parte superior de la estructura investigada. Debajo aparecían operadores logísticos, transportistas y personas encargadas del almacenamiento de droga y la contaminación de contenedores de exportación.Operativo en Mocolí revela el perfil financiero

Un ejemplo reciente ocurrió durante el operativo desarrollado el 24 de septiembre en Guayas, Los Ríos y El Oro contra una estructura vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La intervención contó con la participación de la Policía Nacional, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y personal del Comando Sur. Las autoridades informaron sobre la captura de decenas de personas investigadas por delincuencia organizada.

Entre los detenidos consta un hombre conocido como alias Gran Jefe, ubicado en una urbanización de Isla Mocolí, en Samborondón.

Información de inteligencia citada por Ecuavisa lo identifica como parte del brazo operativo de Wilder Sánchez Farfán, alias Gato Farfán. Además, figuraba como accionista de al menos diez empresas.

La Fiscalía ubicó a alias Gran Jefe en la parte superior de la estructura investigada. Debajo aparecían operadores logísticos, transportistas y personas encargadas del almacenamiento de droga y la contaminación de contenedores de exportación.

Gato Farfán operó lejos de las disputas callejeras

Wilder Sánchez Farfán fue detenido en Colombia y extraditado a Estados Unidos en enero de 2024.

La justicia estadounidense lo procesa por conspiración internacional para distribuir sustancias sujetas a fiscalización. Las investigaciones lo relacionan con operaciones de narcotráfico internacional y alianzas fuera de Ecuador.

Su caso muestra el funcionamiento de un operador que evita disputar barrios mientras coordina rutas, contactos y cargamentos internacionales.

Leandro Norero y la financiación de varias bandas

Otro caso relacionado con este modelo criminal es el de Leandro Norero, alias El Patrón.

Las investigaciones posteriores a su muerte revelaron que mantenía contactos con operadores judiciales, policías, políticos y miembros de diferentes organizaciones delictivas.

Norero fue acusado de financiar a varias bandas mientras utilizaba empresas, bienes y personas de su entorno para mover recursos. Antes de su captura también utilizó documentos para simular su fallecimiento en Perú.

Su asesinato en la cárcel de Cotopaxi, en octubre de 2022, permitió recuperar teléfonos que posteriormente dieron origen al caso Metástasis.

Empresas y exportaciones para ocultar el dinero

Las estructuras financieras del narcotráfico aprovechan actividades comerciales que movilizan grandes cantidades de dinero y mercancías.

En Ecuador, varias investigaciones han encontrado organizaciones que utilizan exportadoras, fincas, empresas inmobiliarias, compañías de transporte y negocios de alquiler de vehículos para ocultar recursos o facilitar cargamentos.

El uso de empresas constituidas legalmente dificulta diferenciar una operación comercial real de otra creada para blanquear dinero.

Además, los responsables financieros no siempre aparecen directamente en los cargamentos decomisados. Su participación puede identificarse mediante movimientos bancarios, comunicaciones, contratos, contabilidad y relaciones entre compañías.

El riesgo de la fragmentación criminal

La captura de un cabecilla no siempre provoca la desaparición de su organización. Por el contrario, las células pueden dividirse y trasladarse hacia territorios con menor presencia estatal.

Esta dispersión, conocida como efecto cucaracha, puede generar nuevas disputas internas y obligar a las facciones a buscar otras fuentes de financiamiento.

Cuando pierden el control de las grandes rutas internacionales, algunas estructuras recurren al microtráfico, la extorsión, el secuestro y el robo para mantener sus operaciones.

La estrategia anunciada por Noboa busca evitar ese escenario mediante la persecución simultánea de cabecillas, operadores logísticos y financistas. El desafío será demostrar si las incautaciones y los procesos judiciales consiguen interrumpir de manera permanente el flujo de dinero que sostiene a las bandas.